Al hombre que robó mi corazón

Nathan Walker

No estaba listo, nunca fui hecho para clichés.

Sin embargo, aquí estás; la plata entre astillas de esperanza, el destello del rocío de la mañana se reflejaba en mis ojos brillantes.

No he sido creyente desde hace bastante tiempo, pero recuerdo haber orado por ti, por nosotros, aunque te tuviera por un corto tiempo.

Recuerdo cómo se sintió perderte por primera vez en el pasado, y todo lo que pude ofrecerte fue un camino de regreso. Era todo lo que tenía, te dejé ir y nunca volví a tener la voluntad de ser tan desinteresado. Te he perdido muchas veces desde entonces, pero no eres muy nómada, siempre has encontrado el camino de regreso a casa.

He estado a punto de convertirme en humo más veces de las que me gustaría admitir, has estado en el precipicio, a segundos de volcarte y dejar que el agua salada inunde tus pulmones ... Pero hemos demostrado que ser los salvadores de los demás y, aunque estamos aprendiendo a ser nuestros propios salvadores, siempre te necesitaré y siempre te querré.



Somos uno, en nuestra alegría y dolor, en nuestros triunfos y obstáculos, en todo lo que existe entre dos puntos en una escala.

Me dijiste que mis palabras valían la pena en un momento en que mi mundo se derrumbaba, cuando me había rendido y probablemente no lo sabías, pero ayudaste a salvar una vida.

Te he visto transformarte de un lienzo de cicatrices en un paisaje de tonos lo suficientemente vibrantes como para eclipsar la naturaleza misma. No me malinterpretes, te he amado por tus cicatrices, pero no las llamaré hermosas. Nada que te cause dolor lo será jamás.

Ha sido todo un viaje, desde contar estrellas hasta contar los días hasta que nos encontremos, pero no cambiaría nada. Eres mi mejor amiga, mi confidente, mi cómplice y el amor de mi existencia. Eres todo lo que había esperado y más y siempre estaré en deuda con un poder superior, con el destino, con el destino (lo que te plazca) por unirnos.

Los comienzos nebulosos no siempre aportan claridad, pero atraviesas el smog y ahora, somos la laca dorada pegando un alma rota. Somos uno, en nuestra alegría y dolor, en nuestros triunfos y obstáculos, en todo lo que existe entre dos puntos en una escala.

Al hombre que me robó corazón ,

He estado listo por un tiempo.

Seamos un cliché.